La declaración de Companys

República Federal de Cataluña. Declaración de Companys. Octubre de 1934

El sábado, 6 de octubre de 1934, dada la extrema gravedad de la amenaza de insurrección en todo el país, materializada de forma violenta en Asturias, y muy especialmente en Cataluña, donde el presidente Lluís Companys había declarado la independencia de la región, el Consejo de Ministros del gobierno de Madrid se reunió con la máxima urgencia. Al día siguiente, domingo 7 de octubre, el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, publicó un Decreto del Gobierno de la República proclamando el estado de guerra en todo el territorio nacional. El parte oficial decía así:

Presidencia del Consejo de Ministros

El Presidente del Consejo de Ministros tiene el honor de dirigirse a los españoles:
A la hora presente, la rebeldía, que ha logrado perturbar el orden público, llega a su apogeo. Afortunadamente, la ciudadanía española ha sabido sobreponerse a la insensata locura de los mal aconsejados, y el movimiento, que ha tenido graves y dolorosas manifestaciones en pocos lugares del territorio, queda circunscrito, por la actividad y el heroísmo de la fuerza pública, a Asturias y Cataluña.
En Asturias, el ejército está adueñado de la situación, y en el día de mañana quedará restablecida la normalidad.
En Cataluña, el Presidente de la Generalidad, con olvido de todos los deberes que le impone su cargo, su honor y su responsabilidad, se ha permitido proclamar el Estat Catalá.
Ante esa situación, el Gobierno de la República ha tomado el acuerdo de proclamar el estado de guerra en todo el país.
Al hacerlo público, el Gobierno declara que ha esperado hasta agotar todos los medios que la ley pone en sus manos, sin humillación ni quebranto de su autoridad.
En las horas de la paz no escatimó transigencia.
Declarado el estado de guerra, aplicará sin debilidad ni crueldad, pero enérgicamente, la ley marcial.
Está seguro de que ante la rebeldía social de Asturias y ante la posición antipatriótica de un Gobierno de Cataluña, que se ha declarado faccioso, el alma entera del país entero, se levantará en un arranque de solidaridad nacional, en Cataluña como en Castilla, en Aragón como en Valencia, en Galicia como en Extremadura, y en las Vascongadas, y en Navarra, y en Andalucía, a ponerse al lado del Gobierno para restablecer, con el imperio de la Constitución, del Estatuto y de todas las leyes de la República, la unidad moral y política, que hace de todos los españoles un pueblo libre, de gloriosa tradición y glorioso porvenir.
Todos los españoles sentirán en el rostro el sonrojo de la locura que han cometido unos cuantos. El Gobierno les pide que no den asilo en su corazón a ningún sentimiento de odio contra pueblo alguno de nuestra Patria. El patriotismo de Cataluña sabrá imponerse allí mismo a la locura separatista y sabrá conservar las libertades que le ha reconocido la República bajo un Gobierno que sea leal a la Constitución.
En Madrid, como en todas partes, una exaltación de la ciudadanía nos acompaña.
Con ella y bajo el imperio de la ley vamos a seguir la gloriosa historia de España.
Al mismo tiempo, y bajo el mismo interés, también reproducimos el texto íntegro del decreto en cuestión:

Decretos

Presidencia del Consejo de Ministros

De acuerdo con el Consejo de Ministros y a propuesta de su Presidente,

Vengo en decretar lo siguiente:

Artículo 1º. Con arreglo a lo prevenido por el artículo 52 de la Ley de 28 de julio de 1933, se declara el Estado de Guerra en todo el territorio de la República Española.
Artículo 2º. Por los Generales Jefes de las Divisiones orgánicas, Comandantes Militares de Baleares y Canarias y Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos, con relación a las plazas de Ceuta y Melilla, se dictarán los oportunos bandos con arreglo a la Ley de Orden público, que regirán en los territorios a que alcance la jurisdicción de las Auditorías respectivas.
Artículo 3º. Del presente decreto se dará cuenta a las Cortes, a tenor de lo prevenido por el artículo 60 de la mencionada Ley y 42 de la Constitución de la República.

Dado en Madrid a seis de octubre de mil novecientos treinta y cuatro.

El Presidente del Consejo de Ministros
ALEJANDRO LERROUX GARCÍA

A instancias del gobierno de Madrid, el general Batet emitió el día 7 el siguiente comunicado:

Al declararse en la noche de ayer el estado de guerra, por orden del gobierno de la República, las fuerzas encargadas de proclamarlo fueron violentamente hostilizadas, viéndose obligadas a repeler con toda energía la agresión. En el cumplimiento de su deber que no es otro que el de mantener el principio de autoridad y el imperio de la Ley, actuarán en todo momento con el máximo vigor, y por ello advierto a todos la necesidad absoluta de acatar órdenes y de prestarles todo el apoyo ciudadano que las circunstancias exigen.
Yo espero de la población de Barcelona, que consciente del imperioso deber que la situación actual me impone acogerá mis indicaciones con el mayor interés, acatando con ello a la única autoridad legítima, que es la que en estos momentos ostento.

Barcelona, 7 de octubre de 1934.
El general de la IV División Domingo Batet

Este aviso era la respuesta a una petición de Lluís Companys dirigida el día anterior al general Batet, Jefe del Ejército en Cataluña, y que escuetamente decía:

Excmo. Sr.: Como presidente del Gobierno de Cataluña, requiero a V.E. para que, con la fuerza que mande, se ponga a mis órdenes para servir a la República federal que acabo de proclamar.

Palacio de la Generalidad 6 de octubre de 1934

Lluís Companys

asturias1934_declaracion_lluis_companys

companys_declara_independencia_5oct1934

Puesto que el gobierno de Companys no pudo, no se atrevió o no quiso movilizar a sus propios efectivos -3.500 guardias de asalto y otros tantos escamots (milicias paramilitares de Esquerra Republicana)-, el ejército tomó prontamente las calles de Barcelona sin apenas oposición y el gobierno de Cataluña se vio obligado a presentar su rendición ese mismo día.

barcelona1934_ejercito_general_batet

Companys fue inmediatamente detenido por el Comandante del primer Regimiento de Artillería, José Fernández Unzué. El Ministro de la Guerra envió rápidamente desde África a la III Bandera del Tercio, que permaneció en Cataluña del 8 al 11 de octubre.

barcelona1934_ejercito_ayuntamiento

1934_ejercito_ante_gobierno_catalunya

Puesto que no era necesaria su intervención, la III Bandera del Tercio fue inmediatamente transportada por tren a Asturias, donde combatió hasta el 3 de noviembre. Un nuevo traslado la llevó a La Coruña, donde el día 26 del mismo mes intervino para apaciguar un amago de levantamiento en la base naval de El Ferrol. La Bandera volvería a Melilla en los últimos días del mes de diciembre.

El Jefe del Gobierno Alejandro Lerroux se dirigió por una emisora a todos los españoles con estas palabras:

En Cataluña, el presidente de la Generalidad, con olvido de todos los deberes que le imponen su cargo, su honor y su autoridad, se ha permitido proclamar el Estado catalán. Ante esta situación, el Gobierno de la República ha tomado el acuerdo de declarar el estado de guerra en todo el país. En las horas de paz no escatimó la transigencia. Declarado el estado de guerra, aplicará sin debilidad ni crueldad, pero enérgicamente, la ley marcial.
Estad seguros de que, ante la revuelta de Asturias y ante la posición antipatriótica de un Gobierno de Cataluña, que se ha declarado faccioso, el alma entera del país entero se levantará en un arranque de solidaridad nacional, en Cataluña como en Castilla, en Aragón como en Valencia, en Galicia como en Extremadura, en las Vascongadas como en Navarra y en Andalucía, a ponerse al lado del Gobierno para restablecer, con el imperio de la Constitución, del Estatuto y de todas las leyes de la República, la unidad moral y política, que hace de todos los españoles un pueblo de gloriosa tradición y de glorioso porvenir.
Todos los españoles sentirán en el rostro el sonrojo de la locura que han cometido unos cuantos. El Gobierno les pide que no den asilo en su corazón a ningún sentimiento de odio contra pueblo alguno de nuestra Patria. El patriotismo de Cataluña sabrá imponerse allí mismo a la locura separatista y sabrá conservar las libertades que le ha reconocido la República bajo un Gobierno que sea leal a la Constitución.
En Madrid, como en todas partes, una exaltación de la ciudadanía nos acompaña. Con ella, y bajo el imperio de la ley, vamos a seguir la gloriosa historia de España.

Se puede alegar, como sugiere Preston (1985, p. 154), que el intento secesionista de Companys se realizó en falso para evitar males peores, como que la insurrección general contra el estado burgués se trasladara también a Cataluña, donde unos meses antes los anarquistas vieron brutalmente reprimidas sus reivindicaciones por parte del Consejero de Orden Público, Josep Dencás.

El 13 de octubre, el Comité Revolucionario de Alianza de Obreros y Campesinos de Asturias emitió la siguiente proclama:

Comité Revolucionario de Alianza de Obreros y Campesinos de Asturias

CAMARADAS: Ha llegado el momento de hablar claro. Ante la magnitud de nuestro movimiento, ya triunfante, en toda España, sólo os recomendamos un último esfuerzo: nada más quedan pequeños focos de enemigos, que se esfuerzan en resistir inútilmente la arrolladora fuerza de la Revolución. Hoy podemos deciros que Cataluña está completamente en poder de nuestros camaradas.
En Madrid, Valencia, Zaragoza, Andalucía, Extremadura, Galicia, Vizcaya y el resto de España sólo quedan pequeños focos de enemigos, como os acabamos de decir. El cañonero Dato y otros buques de guerra, se han puesto al servicio de la Revolución.
Urge pues para terminar de una vez con esta situación, en lo que respecta a Oviedo, dar el último empujón a los defensores del capitalismo moribundo.
No hacer caso en absoluto de los pasquines que arrojan.

Hoy 13 Oct.

EL COMITÉ REVOLUCIONARIO

La guerra de insurrección contra el gobierno republicano de Madrid continuaba.

© Emilio García Gómez – Enero 2013